18 de mayo de 2012

Revista dfensor

Derecho a la no discriminación de la infancia callejera en el  D. F.: aporte desde las osc


Por: Juan Martín Pérez García/ Red por los Derechos de la Infancia en México.
En 1950 la sociedad mexicana se cimbró con la cruda realidad que reflejó en el celuloide la película Los olvidados del director español Luis Buñuel. Diversos sectores sociales de aquella época cuestionaron la intención y aproximación a un fenómeno social creciente en la capital del país: niños y jóvenes que sobreviven en las calles. Sin embargo, el éxito de la cinta ha trascendido por décadas debido al excelente abordaje de la exclusión social a través del drama de sus personajes. Algo que poca atención ha recibido es la introducción de la cinta, donde Luis Buñuel se adelantó a su tiempo, al señalar que la situación presentada era el resultado del incumplimiento de los derechos del niño. Esta película ha permanecido como referente innegable de la existencia histórica de los llamados niños de la calle y sirvió de inspiración a otra larga lista de producciones cinematográficas relativas al tema, las cuales tienen como escenario la ciudad de México.[1]
Los niños de la calle se convirtieron en “parte del paisaje urbano”, la cotidianeidad de su presencia ha opacado las causas sociales y la inequidad económica que alimenta el fenómeno hasta normalizar su sobrevivencia en el espacio público. Así, pensar en sus derechos humanos o preguntarse qué hacía el Estado mexicano y, en particular, el gobierno de la ciudad para atender el problema dejó de ser un tema de la agenda pública.


Desde la sociedad civil han surgido diversos esfuerzos para atender a quienes sobreviven en el espacio público. A finales de los años setenta del siglo xx, cuando el número de “niños inhaladores” iba en ascenso, aparecen los primeros esfuerzos organizados desde la Iglesia católica; luego, durante la década de 1990, sucede un estallido de pequeñas organizaciones con diversidad de propuestas de atención. Casi la totalidad de estas acciones civiles ofrecieron asistencia alimentaria y refugios nocturnos, algunas de ellas apostaron a procesos educativos y otras más comenzaron a cuestionar la ausencia del Estado en la atención de quienes sobreviven en el espacio público.
Por su parte, el [entonces] Departamento del Distrito Federal (ddf) tenía una dependencia conocida como Protección Social que fue denunciada varias veces por la violación sistemática a los derechos humanos, al “levantar” de la vía pública a quienes dormían en ella, llevarlos a instalaciones donde les rasuraban la cabeza, los uniformaban y recibían castigos físicos durante la reclusión arbitraria e indeterminada, además de padecer el autoritarismo de quienes dirigían esa institución. Algunas organizaciones como ednica, Casa Alianza y El Caracol denunciaron permanentemente las agresiones contra los niños de la calle.

En 1997, con la llegada de un nuevo gobierno a la ciudad de México encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, se apostó también por un modelo asistencialista pero sin la privación de la libertad como prioridad. A petición del jefe de gobierno, las organizaciones sociales presentaron una propuesta que fue publicada con el nombre de La Ciudad, sus Niños y la Calle (1999), que planteaba la articulación de esfuerzos públicos y civiles a través de ejes articuladores. Lamentablemente no hubo respuesta en esa administración.
La estrategia de incidencia desde el enfoque de derechos humanos

Al observar que las denuncias contra la violación de derechos humanos no lograban un impacto real en la vida de las víctimas, y después de contar con una consultoría externa para aplicar un nuevo plan estratégico en 2000, en la organización no gubernamental El Caracol desarrollamos un plan de incidencia que llevara la experiencia del trabajo educativo en terreno a un segundo plano de influencia con las y los tomadores de decisiones.
Para el primer plano de contacto directo con la población que sobrevive en el espacio público nos planteamos una tríada: Mirar-Pensar-Comunicar. Esto implicó convertir la experiencia del equipo de trabajo en programas, materiales educativos y productos gráficos para comunicar mejor el enfoque de derechos humanos.[2] El impacto en niños, niñas, jóvenes y familias en las calles fue notable: poco a poco observamos la incorporación del concepto básico de discriminación en su lenguaje y el planteamiento de demandas por ser respetados.
En segundo plano buscamos otra tríada: Visibilizar las violaciones a los derechos humanos-Propuestas-Cambio de práctica social. Esta tríada asumía en positivo el conflicto como generador de cambios para la presión-acción de las entidades públicas. Fue interesante observar que la normalización de la discriminación contra determinados grupos está tan interiorizada en la sociedad mexicana y en las instituciones del Estado que aún es necesario mantener un diálogo permanente para eliminar falsas creencias difundidas entre algunas funcionarias y funcionarios que impiden el reconocimiento de derechos a la población que sobrevive en la calle.
1. Tríadas de acción con niños de la calle propuestas por El Caracol.

¿Quiénes sobreviven en la calle?
En la década de 1990, algunas experiencias de Colombia y Brasil recorrieron el mundo por sus aportes metodológicos para ofrecer una atención gradual para “descallejerizar” o para promover la organización de los meninos de rua. Estos debates en las organizaciones sociales de la región nos motivaron para que en El Caracol conceptualizáramos desde otro enfoque el fenómeno social de quienes sobreviven en la calle.

Reconocimos que las conceptualizaciones que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) promovió en la década de los ochenta no reflejaban la realidad con la que trabajábamos, y tratamos de alejarnos de los conceptos niño en la calle para definir a quienes trabajan y tienen familia y niño de la calle para quienes duermen en la vía pública y carecen de contacto con sus familiares naturales,[1] ya que estas descripciones operacionales aportaban poco para entender el complejo fenómeno social de niños y niñas que viven en las calles de la ciudad.
Desde distintos espacios señalamos que el fenómeno social callejero ha evolucionado en las últimas décadas y ahora coexisten en el mismo espacio niños, niñas, jóvenes con familias y personas adultas y mayores. Todas y todos ellos conforman las poblaciones callejeras: quienes comparten la misma red social de sobrevivencia y en conjunto han gestado una cultura callejera que les permite la transmisión de saberes que facilitan la supervivencia en un medio tan hostil como la calle.

Del niño de la calle a las poblaciones callejeras, aporte de la organización no gubernamental El Caracol
Medir la presencia de niños, niñas y jóvenes como parte de las poblaciones callejeras significa reconocer el carácter activo de las y los más excluidos de la estructura social de un país, es decir, grupos humanos que sobreviven con sus propios recursos en medio de las adversidades de la calle, lo que les permite la construcción de su identidad en torno a la vía pública, lo que hace evidente la vulnerabilidad social en la que se encuentran para el ejercicio de sus derechos. Esta categoría social permite acercarse a una demografía diversa y cambiante desde el enfoque de derechos humanos, y nos hace repensar este tema desde la responsabilidad del Estado para garantizar los derechos de estas personas a quienes se les niega de facto la ciudadanía.

Llegar a una definición académica de las poblaciones callejeras requirió de un intenso proceso de interacciones, [entre ellas]: la documentación de casos paradigmáticos sobre violaciones a derechos humanos de quienes sobreviven en el espacio público, y la conceptualización de la praxis educativa a través del diplomado universitario Participación Educativa con Poblaciones Callejeras, el cual impartimos a cuatro generaciones de profesionales en educación continúa de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Este espacio académico nos permitió llegar a la construcción de una categoría social de análisis para explicar mejor el fenómeno social con el que trabajamos, así como orientar los cambios en la práctica social de instituciones públicas y privadas.
2. Proceso para acuñar la categoría poblaciones callejeras



Es necesario destacar la alianza estratégica de El Caracol con la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf) pues, a través de su Presidencia, de la entonces Secretaría Técnica[1] y de las visitadurías generales, logramos un diálogo muy rico para visibilizar los derechos de las poblaciones callejeras. Por ejemplo, en julio de 2002, con la visita de Juan Pablo ii, el Gobierno del Distrito Federal emprendió acciones de limpieza social contra los grupos callejeros, por lo que El Caracol y la Redim presentaron un nuevo tipo de quejas ante la cdhdf: Discriminación por condición social y violación a los derechos de protección. Éste fue el primero de un conjunto de casos paradigmáticos documentados ante este organismo público autónomo, los cuales derivaron varios años después en la Recomendación 14/2008 a la Secretaría de Salud y en la Recomendación 23/2009 a la Secretaría de Seguridad Pública y las delegaciones Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero por la violación sistemática a los derechos humanos de las poblaciones callejeras.

Las poblaciones callejeras y su derecho a la ciudad


 Las organizaciones sociales hemos generado las condiciones técnicas y políticas para aprovechar las oportunidades de incidencia que ofrecen las coyunturas políticas. Fue el caso del proceso de construcción del Diagnóstico de Derechos Humanos del Distrito Federal y del Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal (pdhdf), programa al que se incorporó a la población callejera. Esto constituyó un gran logro político para incidir en la agenda del Gobierno del Distrito Federal. Aun cuando están definidas las estrategias y líneas de acción para modificar la acción pública, es evidente que este grupo de población altamente discriminado sigue enfrentando mucha resistencia institucional; sin embargo, se han abierto canales de diálogo con diversas dependencias públicas, las que ahora buscan otras maneras de atender –con dificultades presupuestales– a la población callejera.


Aproximarse al fenómeno social callejero a partir del derecho a la no discriminación de las poblaciones callejeras problematiza las viejas miradas y demanda el reconocimiento de este grupo social como ciudadanos en una expresión demográfica emergente, con identidad y cultura propia, que los lleva a concebir la calle como espacio social para la obtención y generación de recursos propios. Pero, sobre todo, hablar de poblaciones callejeras significa abrir el debate público desde la diversidad, para reconocerlos como sujetos de derecho y destacar que la garantía de sus derechos depende de la responsabilidad del Estado mexicano para diseñar políticas públicas dirigidas a este sector de la población.

3. Incidencia de las poblaciones callejeras en la agenda gubernamental

En la figura 3 se muestra la dinámica del proceso de incidencia de las poblaciones callejeras, que parte de la deliberación de temáticas específicas, pasa por los consensos que se traducen en la agenda pública o política, hasta convertirse en una agenda programática y presupuestal del gobierno del Distrito Federal. Es así que desde las organizaciones sociales se asume la tarea de presión social mediante el monitoreo y evaluación de las acciones del gobierno local en torno al cumplimiento de los derechos humanos de las poblaciones callejeras en el marco del pdhdf.


Retos para enfrentar la discriminación contra las poblaciones callejeras

El desafío mayor a favor de los grupos discriminados está en la creación de espacios y mecanismos claros de participación. Aun cuando esto parece un punto de llegada, al mismo tiempo es un camino por recorrer junto con las poblaciones callejeras, que al carecer de interacción con las autoridades enfrentan temores y prejuicios para hacer valer sus derechos. Es central que desde las acciones de las organizaciones sociales y las instituciones públicas se realice un esfuerzo constante y decididamente pedagógico para aprender juntos a comunicarnos. Como diría Paulo Freire, la práctica dialógica que transforma a todas y todos los implicados.


Otro de los retos está en fortalecer las articulaciones entre profesionales, instituciones y organizaciones sociales para crear una renovada práctica social desde el enfoque de derechos humanos, que permita crear una “nueva institucionalidad” basada en prácticas, normativas y perfiles profesionales que respondan a escenarios distintos, donde el Estado es garante de derechos y las poblaciones callejeras son ciudadanos que buscan las justiciabilidad de sus derechos negados y [existen] actores que monitorean, señalan y sugieren alternativas para cumplir con los tratados internacionales en materia de derechos humanos.


¿Lograremos una cultura del respeto y de no discriminación para las poblaciones callejeras? La interrogante es amplia y propicia la ocasión para la especulación o la esperanza, según se decida. Pero si avanzamos en clave propositiva, es central la lucha contra la impunidad ante la violación de los derechos humanos de esta población. Si mostramos avances en este campo, lograremos mejorar la impartición de justicia, ganar la confianza de grupos humanos tan maltratados y fortalecer la institucionalidad de un Estado que asume sus obligaciones jurídicas y políticas contra la exclusión social. Las y los lectores se quedarán con la impresión de una aspiración social; sin embargo, el planteamiento tiene su origen en el carácter obligatorio de la promoción y la protección de los derechos humanos, y sobre las cuales todas y todos los ciudadanos tenemos que asumir nuestra corresponsabilidad a través de la exigibilidad y justiciabilidad de los derechos. Falta mucho por hacer, pero hemos iniciado el camino.



[1] Esta área se denomina actualmente Secretaría para la Promoción de los Derechos Humanos e Incidencia en Políticas públicas.





[1] Ciudad de México: estudio de los niños callejeros. Resumen ejecutivo, México, Comisión para el Estudio de los Niños Callejeros, 1992.




[1] Recomendaría al lector acercarse al documental El árbol olvidado (2009) de Luis Rincón, director que regresa al barrio donde Luis Buñuel filmó en 1950 Los olvidados y encuentra que la realidad de miseria y exclusión social parecen repetirse en nuevos personajes.
[2] Un breve recorrido por el portal electrónico de El Caracol muestra la amplia producción de materiales educativos desde el enfoque de derechos humanos de las poblaciones callejeras, disponible en , página consultada el 16 de marzo de 2012.

3 de mayo de 2012

Revista dfensor abril 2012 "Limpieza social: respuesta falaz ante la crisis social"

Librero dfensor


Título: Chicos de la calle

Reseña: Los llamados chicos de la calle, comprende los aspectos que se relacionan de manera directa o indirecta con cada uno de ellos, como son las condiciones físicas de sus entornos geográficos, de acuerdo con la ubicación de sus respectivos lugares de residencia; la ocupación de sus padres; la situación familiar; el grado de escolaridad del grupo familiar; la expulsión o abandono voluntario del hogar y las situaciones que predominan en las familias; la mendicidad, la prostitución, la drogadicción, la explotación, el sometimiento físico y moral, como también la servidumbre a que son sometidos todos y cada uno de los chicos de la calle.

Bibliografía: Carretero, Andrés. Chicos de la calle, Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 1996.
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Título: la violencia llamada "limpieza social"



Reseña: La violencia, llamada "limpieza social", es un fenómeno fundamentalmente urbano y dirigido contra un espectro específico de personas que tiene en común el pertenecer a sectores sociales marginados y asumir comportamientos rechazados y considerados como peligrosos por los agresores. En efecto sus victimas han sido en lo fundamental delincuentes, recicladores, jóvenes y niños de la calle, homosexuales, prostitutas e indigentes, todos ellos caracterizados por sus victimarios como "elementos no aptos para convivir en sociedad"


Bibliografía: Rojas, Carlos. La violencia llamada "limpieza social", Colombia, Cinep, 1994.

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Título: Llegar a los pobres. Con salud nutrición y servicios de población


Reseña: Este libro está conformado por once estudios de caso que documentan los programas de salud, nutrición y población que se han desempeñado para llegar a los grupos desfavorecidos. Hoy en día, ser pobre significa tener acumuladas las probabilidades en contra a cada paso: mayor probabilidad de enfermar, menor probabilidad de obtener atención, de ser tratados una vez que se busca atención y de no tener capacidad para pagar la medicinas. Una vez más, los pobres pierden. Este importante trabajo ofrece a la comunidad para el desarrollo internacional, medidas prácticas, basadas en la evidencia, que pueden empoderar a los pobres para obtener los servicios de salud que necesitan y para llevar a los países pobres más cerca de lograr sus objetivos de desarrollo.

Bibliografía: Gwatkin, Davidson. Llegar a los pobres. Con salud nutrición y servicios de población, Editorial Mayol, 2006.

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Título: Adolecentes trabajadoras en espacios públicos de la ciudad de México: Una etnografía pública



Reseña: Este libro esta documentado por 23  testimonios de adolescentes, quienes desempeñan distintos oficios en diferentes zonas emblemáticas del DF. En él  se muestra como miles de mujeres adolescentes trabajan en diversos espacios públicos de las calles, mercados y  banquetas. En ocasiones es inevitable preguntamos: ¿Qué razones hay para que ellas estén trabajando? ¿Qué pasa con su familia? ¿Qué riesgos enfrentan en su trabajo? ¿Cómo enfrentan la adversidad? ¿Cuáles son sus historias de vida? A través de esta investigación se pueden conocer las respuestas a estas y otras interrogantes.
Bibliografía: Pérez Carreón, Gustavo. Adolescentes trabajadoras en espacios públicos de la ciudad de México: una etnografía urbana, México, Ednica, 2009.


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Título: Jóvenes que viven en la calle


Reseña: Este libro es un acercamiento a las memorias narrativas de la exclusión social en el caso de los jóvenes, quienes  viven en las calles y plazas de la Cuida de México. Esta investigación esclarece los síntomas de devaluación de pertenencia y a la inscripción social.

Bibliografía: Matiowski, Sara. Jóvenes que viven en la calle, México, Siglo XXI, 2010.




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Título: El que calla otorga


Reseña: Este libro tiene por finalidad informar, llamar la atención sobre los abusos cotidianos que viven los niños y adolescentes en situación de calle, por parte de las autoridades policiales; además es una herramienta para toda aquella persona que trabaja con poblaciones callejeras, a través de la cual se establecen pasos para denunciar violaciones a los derechos humanos. Consta de cuatro secciones: marcos conceptuales, marcos jurídicos y referenciales, manuales operativos y materiales educativos y de apoyo.

Bibliografía: Griesbach, Margarita.  El que calla otorga, México, Ednica, 2000.
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Título: Infancia sin amparo

Reseña: En el libro la autora nos describe el ambiente e historias de niñas y niños que han crecido en las calles, así como  la situación que viven quienes han sido canalizados al Consejo Tutelar de menores y la Unidad de Tratamiento para Mujeres Existen organizaciones no gubernamentales que se han preocupado por esta población y organizaron el Primer Encuentro Latinoamericano de Niños de la Calle que se llevó a cabo en Argentina en  1990, con la participación de diecisiete países. En el libro se incluyen las participaciones de Brasil, Guatemala, Argentina y México, se hace una evaluación a trece años de la realización del encuentro a partir de la entrevista a cuatro de los participantes, quienes opinan a partir de los reportes elaborados por las comisiones de trabajo emanadas del encuentro. La importancia radica en conocer las alternativas para esta población que ha sido ignorada y que institucionalmente carece de una atención dirigida.

Bibliografía: Calderón  Gómez, Judith. Infancia sin amparo: la realidad que enfrentan los niños de la calle, México, Grijalbo, 2003.
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Revista dfensor abril 2012 "Limpieza social: respuesta falaz ante la crisis social"



REFERENCIAS

La ciudad de México: ¿una ciudad incluyente?
Por: Luis Enrique Hernández Aguilar

Fotografía: Nayeli Cruz/El Caracol, A. C.
En el Distrito Federal urge que se reconozca a la ciudadanía callejera desde un planteamiento sociodemográfico que promueva la inclusión social,  todo ello con el fin de promover un cambio estructural de gobierno en esta ciudad, que atienda y promueva los derechos humanos y leyes de protección para las personas que sobreviven en los espacios públicos.

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Pueblos mágicos y limpieza social

Por: Melel Xojobal, A.C.
 

Fotografía: Edgar Sáenz Lara/cdhdf.

Durante los últimos 15 años las poblaciones indígenas de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, ha vivido un acelerado proceso de urbanización. Tras la pretensión del gobierno de que esta ciudad mantenga el título de Pueblo Mágico se ha implantado una serie de acciones de limpieza social, entre las que destaca la prohibición de la venta de artesanías a los comerciantes ambulantes. Una de las consecuencias de esta situación es el incremento de la migración interna hacia el norte del país y Estados Unidos.
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Poblaciones callejeras y políticas de retiro forzado
Por: Arturo Narváez Aguilera


Fotografía: Olivia Vivanco Torres.

 La niñez trabajadora en situación de calle es uno de los grupos sociales que a lo largo de los años ha vivido en condiciones extremas de pobreza y profunda exclusión social, enfrentándose a retiros forzados por parte de las autoridades. Para cambiar esta situación es necesario que se reconozca a esta población como sujetos de derechos, quienes  requieren de un marco legal en el que se establezcan las obligaciones por parte del  Estado para mejorar las condiciones de vida para este sector.
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Megaeventos en Brasil amenazan los derechos humanos y promueven la “limpieza social” y "las campañas para el orden"
Por: Jerson Oliveira


Fotografía: Nayeli Cruz/ El Caracol, A. C.
 En los próximos años Brasil será sede de los Juegos Olímpicos, la Copa Confederaciones y la Copa del Mundo de Fútbol. Es sabido que el deporte es la pasión que está en el alma de los brasileños, pero mientras algunos festejan otro sector de la población considerado por el Estado como “indeseable” teme por su seguridad, porque bajo el argumento de preparar el escenario deportivo las autoridades están desalojando a personas adictas a las drogas, indigentes, ancianas, sexo servidoras y poblaciones callejeras de sus comunidades y de los espacios públicos.


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Niños y niñas que viven y trabajan en la calle: de la pobreza a la limpieza social. Algunos hallazgos del estudio de la OACNUDH de 2012

Por: Gerardo Sauri Suárez


Fotografía: Heidi Sandoval/El Caracol, A. C.
La calle se ha convertido en un punto central en donde las niñas y niños que la habitan se ven privados de muchos de sus derechos. Las múltiples violaciones sufridas desde sus primeros años de vida pasan de la angustia psicológica al trauma profundo. Las historias de vida de las y los niños que viven en  la calle  han estado  construidas bajo un ambiente de violencia (tortura, tratos inhumanos o degradantes y castigos). Para apoyarles en el disfrute de sus derechos se recomienda invertir en el fortalecimiento de las conexiones de estos niños y niñas con su familia, su comunidad y la sociedad en general.


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La necesidad de pureza en la limpieza social
Por: Raúl R. Villamil Uriarte



Fotografía: Ghalib Elhateb
Son sucios, huelen feo, se visten con andrajos o cosas raras, tienen tatuajes en el cuerpo, cicatrices en el sexo, taras en su biografía y, por cierto, mal aspecto. ¿Quién en los llamados mercados criminales destapó la cloaca? ¿Por qué si el sistema de desaparición que engendra la limpieza social entierra a sus víctimas en las profundidades de la ignominia  aparecen miles de cadáveres como signos de la devastación de la superficie? No cabe duda de que la limpieza social es el origen del ser en relación con su prójimo y, al mismo tiempo, con su absoluto desconocimiento de su equivalencia e igualdad.


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25 de abril de 2012

Revista dfensor abril 2012 "Limpieza social: respuesta falaz ante la crisis social"

EDITORIAL

Fotografía: Ghalib Elhateb.
 Limpieza social: respuesta falaz ante la crisis social

¿Se puede creer que hemos superado la época de los regímenes totalitarios del siglo pasado, si mantenemos actitudes discriminatorias que han convertido nuestros entornos en laboratorios de depuración o “limpieza” social donde se criminaliza y excluye a quienes viven y piensan de forma diferente?

La respuesta es negativa si observamos diversos hechos denigrantes como los desplazamientos y encierros forzados de los que actualmente son víctimas incontables personas que viven y trabajan en las calles de nuestro país para “limpiar” la imagen urbana; los asesinatos masivos dentro de cárceles y centros de rehabilitación de adicciones para “deshacerse” de quienes representan una supuesta amenaza a la población; los linchamientos de quienes son socialmente condenados por delitos; el ocultamiento de personas indígenas en los centros turísticos…
Bajo éstos y otros argumentos falaces de “progreso” y “seguridad”, el Estado victimiza a las poblaciones laceradas por la pobreza y la exclusión al no beneficiarlas con la debida protección y la garantía de los derechos que les permitan un desarrollo completo. Además, vulnera su integridad física, psicológica y emocional por medio de leyes y políticas inmediatistas que, sin llegar a la raíz del problema, acrecientan el círculo vicioso de la discriminación e impiden el restablecimiento de la cohesión social.

Ante este panorama es justo considerar y apoyar las soluciones con enfoque de derechos humanos que implican primeramente el reconocimiento de las poblaciones excluidas como sujetos de derechos; la aplicación de estrategias de gobierno integrales y sustentadas en el principio rector de la no discriminación que sensibilicen a la sociedad en general, a líderes de opinión y a las y los servidores públicos de todos los niveles para dar un tratamiento adecuado a este fenómeno social y así superar las falsas creencias y estereotipos negativos que justifican la discriminación, la violencia y las acciones de limpieza social.
Tras los casos documentados de desplazamientos y encierros forzados de poblaciones callejeras en la ciudad de México que han motivado la emisión de dos recomendaciones por parte de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf), y que sólo han sido parcialmente aceptadas, es urgente ofrecer a este grupo estrategias de desincorporación gradual de la calle y de acceso voluntario a espacios donde se respeten sus derechos humanos, lo cual apoyaría a su proceso de inclusión social.
Erradicar los actos de limpieza social implica avanzar en la consolidación de un sistema de seguridad ciudadana que evite el desborde de la violencia selectiva o fincada en atributos de las personas determinados por la condición social, preferencia sexual, edad, género, oficio, etc. No es posible permitir que la exclusión social siga legitimando los abusos y arbitrariedades que cometen las autoridades capitalinas.
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OPINIÓN Y DEBATE
Limpieza social y paramilitarismo: fractura del Estado de derecho 

Fotografía: Joaquín J. Abdiel/cdhdf.
Por: Juan Cajas 
La limpieza social se ha convertido en un recurso criminal, intimidatorio y de alto riesgo en el actual contexto de violencia generada por el combate a la delincuencia en México. Grupos paramilitares que son por definición escuadrones de limpieza social tienen el objetivo de eliminar delincuentes y luego amplían su campo de operaciones hacia un abanico de sectores estigmatizados socialmente como peligrosos. Por lo tanto, deshacerse de la basura social es, qué duda cabe, una pretensión utópica y de clase, porque en realidad  solo supone el agotamiento del Estado de derecho. 
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Limpieza social y derechos de las personas vinculadas a la vida en espacios públicos
Por: Rocío G. Morales Salazar

 Fotografía: Carlos Bambu/El Caracol, A. C.
La existencia de personas vinculadas a la calle tiene un carácter estructural, originado por la exclusión social que viven amplios sectores de la población sin la garantía de sus derechos. En respuesta el gobierno de la Ciudad de México implementa una estrategia de limpieza social contra este y otros sectores en situación de vulnerabilidad, sin prevenir la salida de más personas a la calle ni favorecer la reinserción de quienes ya sobreviven ahí. Por el contrario, promueven y operan acciones aisladas que se centran en la asistencia social o que favorecen su retiro, incluso a través de acciones violentas que se justifican bajo el proyecto urbano de una ciudad bonita.
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Despoblando el espacio público: operaciones de limpieza social

Por: Norma del Río
 Fotografía: Nadia Balderas/El Caracol, A. C.
El encierro ha sido uno de los dispositivos sociales utilizados históricamente para reproducir y mantener sin conflicto las enormes desigualdades sociales, restringiendo el acceso a servicios y a la libertad de tránsito en el espacio público con el fin de separar a los pobres de la sociedad “decente”. En consecuencia la defensa de la autonomía individual viene minando la cohesión social y el sentido de compromiso y reciprocidad en torno a temas, acciones, reflexiones o intereses compartidos y conduce a la construcción de ciudadanías de baja intensidad, donde la participación y la organización colectiva son menospreciadas.

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23 de marzo de 2012

Revista dfensor marzo 2012 "Mujer: derecho a decidir sobre su propio cuerpo"


EDITORIAL

Fotografía: María Rodríguez Cruz /cdhdf.
La ampliación del goce y del ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres sigue siendo uno de los grandes retos para México debido a la imposición histórica de visiones morales y religiosas, la discriminación, la pobreza y la falta de información que les obstaculizan impunemente el derecho a decidir sobre su propio cuerpo de forma libre y autónoma.
Aunado a lo anterior, hoy se evidencia que esta vulneración se acrecienta a causa de problemas estructurales relacionados principalmente con el déficit y la escasa calidad en la atención médica, derivada en gran parte de un manejo no transparente y poco eficaz del presupuesto en materia de salud sexual y reproductiva, lo cual ha impedido una disminución significativa de los índices de morbi-mortalidad materna persistentes desde hace varias décadas.
Por si esto no fuera suficientemente grave, tras la decisión histórica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que en 2008 determinó la constitucionalidad del término del embarazo en la ciudad de México antes de las 12 semanas de gestación, en respuesta se ha generado una contraofensiva legal por parte de quienes rechazan este fallo e impulsan reformas constitucionales en otras entidades del país para proteger la vida desde la concepción, criminalizando y condenando penalmente a la mujer que por voluntad o por necesidad decide ejercer su derecho a abortar.
Es reprobable que en un Estado como el nuestro –que aspira a ser laico, democrático y garante de los derechos humanos– se establezca este tipo de regímenes diferenciados para el ejercicio de los derechos de las mujeres, lo cual es una clara afrenta al espíritu de protección de la igualdad entre géneros establecido en nuestra carta magna y en instrumentos internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, ratificada por nuestro país.
La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal exhorta urgentemente a que se garantice el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo junto con sus necesidades específicas, lo que entraña la obligación de velar por que ellas accedan a la justicia, a la información, a servicios oportunos y de calidad en materia de salud sexual y reproductiva, eliminando cualquier posibilidad de discriminación en su contra.
Por tratarse de una problemática que compete a toda nuestra sociedad, también estamos llamados a participar de forma responsable en la construcción de condiciones que en la vida diaria garanticen la igualdad entre hombres y mujeres, adoptando nuevas conductas e ideas no discriminatorias para frenar la continuidad de la violencia institucionalizada que persiste contra las mujeres y para saldar la deuda histórica que nos exige devolverles su carácter de portadoras de derechos y de dignidad.




OPINIÓN Y DEBATE

Estado laico como garante de los derechos humanos de las mujeres
Por: Aidé García Hernández

Fotografía: Ernesto Gómez/cdhdf
El carácter laico del Estado mexicano es la condición imprescindible para la protección de los derechos humanos y para el pleno ejercicio de la ciudadanía de las mujeres. Afortunadamente la Constitución y las leyes respaldan estas prerrogativas. Pero de lo que se trata es que en realidad se respeten y se cumplan. Nos referimos a los artículos 3º y 4º de la Constitución mexicana y a los derechos humanos consagrados en ella, que hoy demandamos se promuevan y garanticen. La dignidad humana exige que se respete por igual la conciencia y la libertad de todo ser humano, lo que significa llanamente que nadie puede decidir por otra persona ni imponerle sus convicciones.
Parafraseando al doctor Roberto Blancarte, especialista en el tema, el Estado laico constituye el instrumento jurídico por excelencia para la defensa de nuestras libertades fundamentales. Al establecer una nítida separación entre las Iglesias y el Estado reconoce el derecho de todas las personas al respeto de su libertad de conciencia; posibilita la convivencia armónica de todas las convicciones religiosas –incluyendo el ateísmo y el agnosticismo–, garantizando así el respeto a la pluralidad religiosa y cultural; impide la influencia de las creencias religiosas y la intervención de las Iglesias en el diseño, elaboración e implementación de las políticas públicas, y viabiliza el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas sin imposiciones de ninguna índole.
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La cedaw es nuestra
Por: Ángeles López García

Fotografía: María Rodríguez Cruz /cdhdf
Me pidieron aportar para el debate “Problemas y obstáculos para el ejercicio de los derechos humanos y reproductivos y para el acceso de las mujeres al aborto seguro”. Más que contar, porque creo que aquí habemos muchas testigos de qué estamos haciendo, también me parece muy importante hablar de qué herramientas tenemos; y quizá también condicionadas un poco, porque mientras nosotras estamos aquí debatiendo se está elaborando el 6º y 7º informe de México sobre el cumplimiento de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (cedaw).
La cedaw es un instrumento jurídico, y el tema de los derechos sexuales y reproductivos no es sólo un tema de derechos sino que es un tema de derechos humanos. La cedaw tiene 30 años y para nosotras sigue siendo un poco desconocida; la nombramos pero hay una serie de interpretaciones y de elementos que me parece que nos pueden dar mucho de dónde agarrarnos para la exigibilidad y justiciabilidad de nuestros derechos frente al Estado, un Estado que, desde una perspectiva de derechos humanos, pone en el debate su responsabilidad.
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La protección a la vida como estereotipo: violencia de género como política del Estado mexicano
Por: Anel Ortega
1. Democracia y derechos de las mujeres

Fotografía: Joaquín J. Abdiel /cdhdf.
Es innegable que todo Estado que se considere democrático tiene la obligación de promulgar leyes y políticas que tengan en cuenta las necesidades específicas en cuestiones de género.
Al respecto existe una amplia bibliografía que analiza esas necesidades en los niveles histórico, sociológico, político y jurídico, teniendo en común o intentando utilizar conscientemente un aparato crítico sobre la construcción de conceptos como ciudadanía, democracia y Estado liberal, y para comprender el proceso histórico de la lucha por ciertos derechos en tanto reivindicaciones de derechos individuales de las mujeres en relación con dichas necesidades.
Aún con toda la complejidad y dimensiones de las manifestaciones ideológicas y culturales, es claro que en el orden social existente persiste un desequilibrio en las posiciones de mujeres y hombres. Por ello, en un contexto de pensamiento moderno y contemporáneo, ciertos aspectos de las revoluciones liberales y las posteriores reivindicaciones desde la teoría feminista y sus movimientos, han tenido por finalidad aportar vías para reformular dichos roles y funciones de género en esos mismos niveles, impactando los aspectos políticos y jurídicos, para lograr la restructuración de aquello que denominamos Estado.
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El presupuesto para salud y mortalidad materna: una cuestión de derechos

Por: Daniela Días Echeverría

La mortalidad materna, el crimen reproductivo
La Organización Mundial de la Salud define a la mortalidad materna como “la muerte de una mujer durante su embarazo, el parto, o dentro de los 42 días después de su terminación, por cualquier causa relacionada o agravada por el embarazo, parto, o puerperio o su manejo, pero no por causas accidentales”. En el Plan Nacional de Salud 2007-2012 se reconoce que es un problema evitable cuando existen los conocimientos médicos y culturales para su atención; y que se concentra en poblaciones marginales urbanas, rurales e indígenas, es decir, por la posición de clase y etnia en la que se esté.
Todas estas condicionantes se transforman en variables de enorme desigualdad de género cuando se parte de estructuras sociales e instituciones de Estado que hacen la diferencia de los sujetos desde el cuerpo femenino. Esto es que la mujer, por su condición biológica reproductora única, enfrenta –a diferencia de los hombres– una serie de agresiones. La apreciación del sexo femenino en su rol procreador provoca la agudización de las brechas económicas y de las prácticas racistas y misóginas.

ACCIONES

Acompaña cdhdf Iniciativa de Reforma al Código Penal para el df

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Luis González Placencia, acompañó la presentación de la Iniciativa de Reformas al Código Penal para el Distrito Federal (cpdf) elaborada por la diputada Alejandra Barrales Magdaleno, la cual, en el marco de las reformas constitucionales en materia de derechos humanos, evitaría la criminalización de jóvenes de entre 18 y 30 años de edad, y mitigaría la sobrepoblación de los reclusorios de la ciudad.


Exige cdhdf dignificar las condiciones del panteón donde yacen las víctimas del New’s Divine

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf) inició una investigación de oficio por las deplorables condiciones del panteón Atzacoalco Viejo, ubicado en Cabo Fenisterre y Cerrito, en la delegación Gustavo A. Madero, donde yacen los restos de las víctimas del fallido operativo policiaco en la discoteca New’s Divine, en junio de 2008.



Llama cdhdf a jefe delegacional en Cuauhtémoc a cumplir recomendaciones

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf) hizo un llamado al jefe delegacional en Cuauhtémoc, Agustín Torres Pérez, para que reconsidere su postura en torno a la observancia, respeto y garantías de las y los ciudadanos, en especial de quienes habitan esa demarcación territorial, a través de la aceptación y cumplimiento de las recomendaciones 4/2008, 14/2009, 23/2009 y 13/2011


Delegado en Cuajimalpa ignora llamado de la cdhdf para responder Recomendación 9/2011

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf) reprueba la actitud de la Jefatura Delegacional en Cuajimalpa de Morelos, ya que hasta la fecha no ha dado respuesta sobre la aceptación o no de la Recomendación 9/2011, esto a pesar de los múltiples requerimientos de este organismo.


REFERENCIAS 

El derecho de la mujer a una atención humanizada en el parto
Por: Glenda Furszyfer, Alina Bishop V. y Sandra Narváez P.

Fotografía: Cortesía Parto Libre.
El parto es un proceso fisiológico, natural e inherente a nuestra calidad de seres humanos. El acceso a un parto seguro y digno debería ser reconocido como un derecho universal de las mujeres. Es conocido el hecho que hoy los procedimientos médicos que se utilizan en hospitales públicos y privados impiden que la madre y su hijo disfruten de un ambiente cómodo, agradable y tranquilo durante el proceso de parto-nacimiento, pues no se consideran sus necesidades, sino que se privilegia la comodidad de quien asiste y el uso indiscriminado de tecnología, haciendo de este evento maravilloso algo frío, impersonal y nada gratificante para sus actores.
Madre y bebé son los protagonistas fundamentales de este proceso, por lo que sus deseos y sentimientos deben estar en primer lugar. El parto es igualmente seguro cuando los deseos de la madre toman un rol prioritario frente a las rutinas de quienes asisten el parto. El que estos derechos fundamentales sean accesibles para todas las mujeres es nuestra obligación.





Acceso a la información en materia reproductiva desde una perspectiva de derechos humanos

Introducción

Fotografía: Cortesía Parto Libre.
1. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Comisión Interamericana”, “la Comisión” o “cidh”) ha recibido de manera consistente y a través de sus distintos mecanismos, información sobre diversas barreras que las mujeres en la región americana enfrentan para lograr el acceso a información sobre salud, particularmente en el ámbito de la salud sexual y reproductiva. Las mujeres que han sido históricamente marginadas por motivos de raza, etnia, posición económica y edad, son quienes más barreras enfrentan en su acceso a información en materia de salud y éstas se agudizan cuando la información versa sobre asuntos relacionados con la salud sexual y reproductiva.
El acceso a la información está estrechamente vinculado con la realización de otros derechos humanos y, por lo tanto, la falta de respeto y garantía de este derecho para las mujeres puede ocasionar una vulneración de sus derechos, por ejemplo a la integridad personal, vida privada y familiar y a vivir libres de violencia y discriminación. El presente informe identifica y analiza los estándares internacionales y regionales desde un punto de vista de derechos humanos, sobre el acceso a la información en materia reproductiva, con la finalidad de que los Estados eliminen las barreras y garanticen y protejan efectivamente este derecho de las mujeres sin discriminación.




Madres adolescentes “La verdad, me apendejé”
Por: Mónica Cruz

Fotografía: Eduardo Loza/emeequis.
Cada vez se registra un mayor número de jóvenes que se embarazan. Tres de cada 10 mexicanas se convierten en madres antes de cumplir 20 años. A pesar de que hoy se cuenta con más información sobre sexualidad y métodos anticonceptivos, la tasa de fecundidad adolescente está en los niveles de 1990.
Chicas y chicos de 15 a 19 años no saben cómo protegerse o, aunque conozcan el condón y la píldora, por ejemplo, deciden no usarlos. Los expertos tratan de hallar una explicación a este fenómeno y observan dos elementos: primero, el gobierno federal ha abandonado por razones ideológicas las campañas de planificación familiar; segundo, que ha crecido el número de embarazos deseados entre las jóvenes porque ante la falta de expectativas para el futuro se conforman con un bebé en el presente.