21 de mayo de 2012

Revista dfensor 05-12 
JUICIOS MEDIÁTICOS


EDITORIAL

 

Tribunales y medios: 

¿dónde se juzga realmente?


Fotoilustración: Edgar Sáenz Lara/CDHDF.
En un ambiente de extrema crisis social y delincuencia como el que se vive en México, nuestra seguridad ciudadana cada día se ve seriamente amenazada por la incapacidad del Estado en su obligación de convertirse en un ente de legalidad que sancione y prevenga los delitos, y repare los daños causados a las víctimas con apego al respeto y garantía de los derechos humanos.
Las consecuencias de dicho estancamiento en la justiciabilidad son lamentables y ahora nos encontramos dentro de un círculo vicioso en el que la ciudadanía, como nunca antes, se abstiene de denunciar por la percepción de impunidad prevaleciente en las instituciones de procuración y administración de justicia; mientras que éstas asumen un poder tiránico para sistemáticamente revictimizar tanto a la persona inculpada como a la víctima mediante actos ilegales y arbitrarios que se alejan por completo de los medios procesales idóneos para garantizarle a ambas partes un verdadero acceso a la justicia.

Frente a esta problemática y en el ámbito de su competencia, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf) dirigió la Recomendación 3/2012 a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (pgjdf) por violar los derechos de medio centenar de personas quienes, después de haber sido detenidas –en la mayoría de los casos de forma arbitraria y sin pruebas contundentes–, fueron exhibidas ante medios de comunicación como delincuentes y posteriormente más de 20 fueron eximidas en tribunales. Esta acción autoritaria no sólo vulneró su derecho a la presunción de inocencia y a un debido proceso que de inicio determinara mediante certezas judiciales su responsabilidad en la comisión de los delitos imputados, sino que también trastocó de forma irreparable todo su proyecto de vida.

A pesar de ello, la pgjdf rechazó esta Recomendación y como respuesta expidió el Acuerdo A/003/2012 por medio del cual institucionaliza la práctica de la exhibición pública de personas detenidas, haciendo patente un acto violatorio incluso ya reconocido como tal por la Comisión y la Corte interamericanas de derechos humanos y el Subcomité para la prevención de la tortura de la Organización de las Naciones Unidas.

Sin duda alguna, con esta acción la pgjdf también vulnera el derecho de la sociedad a estar informada oportuna y verídicamente en materia de seguridad ciudadana, ya que contribuye a la creación de juicios por parte de los medios de comunicación, los cuales reproducen de forma errónea información parcial y subjetiva de los casos judiciales que la propia dependencia pone a su disposición, generando así la sensación de impunidad e inseguridad en la población para justificar la aplicación de políticas criminales de mano dura que sólo favorecen la represión, la intolerancia y la estigmatización.

Para la cdhdf esto representa un grave retroceso que sólo pone en tela de juicio el compromiso de la pgjdf para garantizar la vigencia de los derechos humanos en nuestra ciudad. Ante ello cómo no indignarse cada vez que miramos o escuchamos en los medios de comunicación estos nuevos rituales punitivos que exhiben a las personas presuntamente responsables, arrebatándoles su dignidad hasta  convertirlas en herejes contemporáneos que nos recuerdan a los juzgados por el Tribunal del Santo Oficio en los tiempos de la Inquisición.

____________________________________________________________________________
OPINIÓN Y DEBATE


Los nuevos rituales punitivos 
Por: Francesc Barata



               Ilustración: Iván Gamboa Sánchez/cdhdf.

 Si se pensaba que “el espectáculo del castigo” había sido la marca de los gobiernos tiranos de antaño ¿qué podemos decir hoy de las autoridades de justicia mexicanas que exhiben ante los medios de comunicación a quienes son presuntamente responsables de delitos, violando impunemente su derecho a la presunción de inocencia? El investigador y periodista español experto en esta materia, reflexiona en dfensor sobre este fenómeno y advierte que con este tipo de prácticas también los medios de comunicación están naturalizando ante la sociedad algo jurídica y éticamente reprobable, justo cuando deberían hacer lo contrario: denunciar que no se respetan las reglas de la legalidad.





Juicio mediático: 
incentivo perverso en el proceso judicial 
Por: Saúl López Noriega


Ilustración: Iván Gamboa Sánche
En los casos relacionados con la exhibición pública de personas presuntamente culpables, las garantías que hacen posible la presunción de inocencia involucran no solamente el ámbito jurídico, sino también la responsabilidad de los medios de comunicación. Para el investigador del ITAM este tipo de exhibiciones propicia que en el imaginario colectivo el debido proceso comience a ser irrelevante, porque cuando se sentencia de forma mediática a una persona se justifica cualquier ulterior violación al debido proceso. Por otro lado, afirma que si bien es cierto que los medios de comunicación tienen una enorme función democrática al momento de informar, esto no significa que cuando están en juego los derechos de un particular puedan hacerlo de manera impune y sin considerar algún límite que a su vez garantice los derechos a la libertad de expresión y a la información.
 Seguir leyendo, pp. 13





Medios de comunicación: 
entre la libertad de expresión y la violación del derecho a la presunción de inocencia 
Por: Mario Campos Cortés
             Ilustración: Iván Gamboa Sánchez/cdhdf.

Los medios de comunicación han construido un discurso en el que plantean que lo que transmiten es la realidad. Para el periodista Mario Campos Cortés eso es falso y en el contexto de la cobertura mediática de las exhibiciones de personas detenidas se pregunta: ¿con qué procedimientos y con qué criterios vamos a seguir manejando esta información sin violentar los derechos de terceros? Y apela a la responsabilidad social de la industria informativa con el fin de que se emitan protocolos de cobertura y seguimiento de la información acordes con la libertad de expresión, pero también respetuosos de la dignidad humana.


La institucionalización de la estigmatización 
Por: Graciela Rodríguez Manzo


 Ilustración: Iván Gamboa

El pasado 16 de abril se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el Acuerdo A/003/2012 del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, mediante el cual se emite el Protocolo para legalizar la presentación ante los medios de comunicación de personas puestas a disposición del Ministerio Público. En consecuencia la autora afirma que mediante estas acciones la autoridad viola los derechos humanos de las personas cuya imagen y datos personales son mostrados públicamente. En específico se vulnera su derecho a la presunción de inocencia y demás garantías judiciales, sus derechos a la honra y reputación, a la vida privada y a la integridad personal. Esto, incluso, trasciende a la eventual sanción penal que se les llegue a imponer, ya que la sanción social destruye su proyecto de vida.



 ________________________________________________________________________________
ACCIONES

Informe anual 2011, un llamado a las autoridades para aceptar y cumplir las recomendaciones de la CDHDF    
Seguir leyendo, pp.26


Respuesta a la Recomendación 3/2012: Caso de exhibición de personas, publicidad de su información confidencial y la contenida en averiguaciones previas por parte de la PGJDF   
Seguir leyendo, pp. 30

La CDHDF frente a las violaciones a derechos humanos por la exhibición de personas y la publicidad de su información confidencial por parte de la PGJDF   
Seguir leyendo, pp. 33

Respuesta a la Recomendación 9/2011: Falta de implementación de mecanismos específicos para la prevención, atención, investigación y, en su caso, sanción de actos de violencia contra las mujeres en instituciones y dependencias del D. F.   
Seguir leyendo, pp. 37

Respuesta a la Recomendación 10/2011: Detenciones arbitrarias y tortura cometidas por policías de la SSPDF y agentes de la PGJDF  Seguir leyendo, pp. 40

________________________________________________________________________________

REFERENCIAS

Cuando los medios y los periodistas “arbitramos”
Por: Marco Lara Klahr
 Fotoilustración: Edgar Sáenz Lara/CDHDF.

La función social de los periodistas y los medios no es juzgar, resolver delitos, condenar o castigar, sino posibilitar el ejercicio ciudadano del derecho a la información, una garantía asentada en el artículo 7 constitucional. En este artículo el autor refiere que el Estado democrático de derecho es impensable sin las libertades de empresa, información, expresión y prensa, pero éstas se vulneran cuando los ciudadanos no pueden ejercer su derecho a la información a través de los periodistas –debido a la precariedad e inconsistencia de las agendas, enfoques y contenidos noticiosos– y cuando las garantías procesales de las víctimas y los imputados son afectadas desde las instituciones, instrumentalizando para ello a medios y periodistas.
 

Caso Florence: la pieza que falta
Por: Ricardo Rocha
       Ilustración: Edgar Sáenz Lara/cdhdf.
En el caso de Florence Cassez los agentes de la AFI no estaban buscando resolver secuestros. Lo que trataban era de encontrar un caso a modo para impresionar a la opinión pública. De acuerdo con el autor de este artículo, el objetivo era reivindicarse por la falta de resultados en el gobierno de Vicente Fox, marcado desde sus primeros días por la sospechosa fuga de el Chapo Guzmán y un creciente incremento en los delitos de los fueros común y federal. De tal suerte que lo de “la recreación” no fue una ocurrencia lateral derivada de una investigación. El teatro para la tele fue siempre el propósito fundamental de la AFI comandada entonces por Genaro García Luna, actual secretario de Seguridad Pública. Lo que hizo su lugarteniente, Luis Cárdenas Palomino, fue –al estilo de un productor de Hollywood– mandar a sus sabuesos a rastrear una buena historia mediática: con un argumento creíble, personajes atractivos y locaciones impactantes.
   


¿Cómo se repara una violación a los derechos humanos?
Por: Miguel Carbonell


El pasado 10 de junio de 2011 fue publicada en el Diario Oficial de la Federación la reforma constitucional en materia de derechos humanos, en la que se introduce como un deber de las autoridades de todos los niveles de gobierno el de reparar las violaciones de derechos humanos. Para el destacado académico de la UNAM que firma esta colaboración, este tipo de reparación debe ser vista como una consecuencia indispensable de una buena investigación y de una apropiada sanción para los responsables, y también debe tomar en cuenta la dignidad de las víctimas y reconocer que la violación de sus derechos tuvo un impacto importante en su existencia.


Efectos psicosociales en víctimas de exhibición mediática por parte de la PGJDF
Por: Alejandra González Marín

        lustración: María Rodríguez Cruz/cdhdf.
A partir de las valoraciones de impactos psicosociales que realizó la CDHDF en diversos casos de víctimas de la exhibición ante medios de comunicación por parte de la PGJDF, se corroboró una serie de afectaciones psicológicas propias de los síntomas asociados al trastorno de estrés postraumático. Después de este análisis, efectuado por la autora de esta colaboración, se concluyó que la prioridad de las víctimas ahora es acceder a la justicia y a la verdad pública que de cierta forma les permita recobrar algo de la paz y la seguridad para continuar su vida.
Seguir leyendo, pp. 59




18 de mayo de 2012

Revista dfensor

Derecho a la no discriminación de la infancia callejera en el  D. F.: aporte desde las osc


Por: Juan Martín Pérez García/ Red por los Derechos de la Infancia en México.
En 1950 la sociedad mexicana se cimbró con la cruda realidad que reflejó en el celuloide la película Los olvidados del director español Luis Buñuel. Diversos sectores sociales de aquella época cuestionaron la intención y aproximación a un fenómeno social creciente en la capital del país: niños y jóvenes que sobreviven en las calles. Sin embargo, el éxito de la cinta ha trascendido por décadas debido al excelente abordaje de la exclusión social a través del drama de sus personajes. Algo que poca atención ha recibido es la introducción de la cinta, donde Luis Buñuel se adelantó a su tiempo, al señalar que la situación presentada era el resultado del incumplimiento de los derechos del niño. Esta película ha permanecido como referente innegable de la existencia histórica de los llamados niños de la calle y sirvió de inspiración a otra larga lista de producciones cinematográficas relativas al tema, las cuales tienen como escenario la ciudad de México.[1]
Los niños de la calle se convirtieron en “parte del paisaje urbano”, la cotidianeidad de su presencia ha opacado las causas sociales y la inequidad económica que alimenta el fenómeno hasta normalizar su sobrevivencia en el espacio público. Así, pensar en sus derechos humanos o preguntarse qué hacía el Estado mexicano y, en particular, el gobierno de la ciudad para atender el problema dejó de ser un tema de la agenda pública.


Desde la sociedad civil han surgido diversos esfuerzos para atender a quienes sobreviven en el espacio público. A finales de los años setenta del siglo xx, cuando el número de “niños inhaladores” iba en ascenso, aparecen los primeros esfuerzos organizados desde la Iglesia católica; luego, durante la década de 1990, sucede un estallido de pequeñas organizaciones con diversidad de propuestas de atención. Casi la totalidad de estas acciones civiles ofrecieron asistencia alimentaria y refugios nocturnos, algunas de ellas apostaron a procesos educativos y otras más comenzaron a cuestionar la ausencia del Estado en la atención de quienes sobreviven en el espacio público.
Por su parte, el [entonces] Departamento del Distrito Federal (ddf) tenía una dependencia conocida como Protección Social que fue denunciada varias veces por la violación sistemática a los derechos humanos, al “levantar” de la vía pública a quienes dormían en ella, llevarlos a instalaciones donde les rasuraban la cabeza, los uniformaban y recibían castigos físicos durante la reclusión arbitraria e indeterminada, además de padecer el autoritarismo de quienes dirigían esa institución. Algunas organizaciones como ednica, Casa Alianza y El Caracol denunciaron permanentemente las agresiones contra los niños de la calle.

En 1997, con la llegada de un nuevo gobierno a la ciudad de México encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, se apostó también por un modelo asistencialista pero sin la privación de la libertad como prioridad. A petición del jefe de gobierno, las organizaciones sociales presentaron una propuesta que fue publicada con el nombre de La Ciudad, sus Niños y la Calle (1999), que planteaba la articulación de esfuerzos públicos y civiles a través de ejes articuladores. Lamentablemente no hubo respuesta en esa administración.
La estrategia de incidencia desde el enfoque de derechos humanos

Al observar que las denuncias contra la violación de derechos humanos no lograban un impacto real en la vida de las víctimas, y después de contar con una consultoría externa para aplicar un nuevo plan estratégico en 2000, en la organización no gubernamental El Caracol desarrollamos un plan de incidencia que llevara la experiencia del trabajo educativo en terreno a un segundo plano de influencia con las y los tomadores de decisiones.
Para el primer plano de contacto directo con la población que sobrevive en el espacio público nos planteamos una tríada: Mirar-Pensar-Comunicar. Esto implicó convertir la experiencia del equipo de trabajo en programas, materiales educativos y productos gráficos para comunicar mejor el enfoque de derechos humanos.[2] El impacto en niños, niñas, jóvenes y familias en las calles fue notable: poco a poco observamos la incorporación del concepto básico de discriminación en su lenguaje y el planteamiento de demandas por ser respetados.
En segundo plano buscamos otra tríada: Visibilizar las violaciones a los derechos humanos-Propuestas-Cambio de práctica social. Esta tríada asumía en positivo el conflicto como generador de cambios para la presión-acción de las entidades públicas. Fue interesante observar que la normalización de la discriminación contra determinados grupos está tan interiorizada en la sociedad mexicana y en las instituciones del Estado que aún es necesario mantener un diálogo permanente para eliminar falsas creencias difundidas entre algunas funcionarias y funcionarios que impiden el reconocimiento de derechos a la población que sobrevive en la calle.
1. Tríadas de acción con niños de la calle propuestas por El Caracol.

¿Quiénes sobreviven en la calle?
En la década de 1990, algunas experiencias de Colombia y Brasil recorrieron el mundo por sus aportes metodológicos para ofrecer una atención gradual para “descallejerizar” o para promover la organización de los meninos de rua. Estos debates en las organizaciones sociales de la región nos motivaron para que en El Caracol conceptualizáramos desde otro enfoque el fenómeno social de quienes sobreviven en la calle.

Reconocimos que las conceptualizaciones que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) promovió en la década de los ochenta no reflejaban la realidad con la que trabajábamos, y tratamos de alejarnos de los conceptos niño en la calle para definir a quienes trabajan y tienen familia y niño de la calle para quienes duermen en la vía pública y carecen de contacto con sus familiares naturales,[1] ya que estas descripciones operacionales aportaban poco para entender el complejo fenómeno social de niños y niñas que viven en las calles de la ciudad.
Desde distintos espacios señalamos que el fenómeno social callejero ha evolucionado en las últimas décadas y ahora coexisten en el mismo espacio niños, niñas, jóvenes con familias y personas adultas y mayores. Todas y todos ellos conforman las poblaciones callejeras: quienes comparten la misma red social de sobrevivencia y en conjunto han gestado una cultura callejera que les permite la transmisión de saberes que facilitan la supervivencia en un medio tan hostil como la calle.

Del niño de la calle a las poblaciones callejeras, aporte de la organización no gubernamental El Caracol
Medir la presencia de niños, niñas y jóvenes como parte de las poblaciones callejeras significa reconocer el carácter activo de las y los más excluidos de la estructura social de un país, es decir, grupos humanos que sobreviven con sus propios recursos en medio de las adversidades de la calle, lo que les permite la construcción de su identidad en torno a la vía pública, lo que hace evidente la vulnerabilidad social en la que se encuentran para el ejercicio de sus derechos. Esta categoría social permite acercarse a una demografía diversa y cambiante desde el enfoque de derechos humanos, y nos hace repensar este tema desde la responsabilidad del Estado para garantizar los derechos de estas personas a quienes se les niega de facto la ciudadanía.

Llegar a una definición académica de las poblaciones callejeras requirió de un intenso proceso de interacciones, [entre ellas]: la documentación de casos paradigmáticos sobre violaciones a derechos humanos de quienes sobreviven en el espacio público, y la conceptualización de la praxis educativa a través del diplomado universitario Participación Educativa con Poblaciones Callejeras, el cual impartimos a cuatro generaciones de profesionales en educación continúa de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Este espacio académico nos permitió llegar a la construcción de una categoría social de análisis para explicar mejor el fenómeno social con el que trabajamos, así como orientar los cambios en la práctica social de instituciones públicas y privadas.
2. Proceso para acuñar la categoría poblaciones callejeras



Es necesario destacar la alianza estratégica de El Caracol con la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf) pues, a través de su Presidencia, de la entonces Secretaría Técnica[1] y de las visitadurías generales, logramos un diálogo muy rico para visibilizar los derechos de las poblaciones callejeras. Por ejemplo, en julio de 2002, con la visita de Juan Pablo ii, el Gobierno del Distrito Federal emprendió acciones de limpieza social contra los grupos callejeros, por lo que El Caracol y la Redim presentaron un nuevo tipo de quejas ante la cdhdf: Discriminación por condición social y violación a los derechos de protección. Éste fue el primero de un conjunto de casos paradigmáticos documentados ante este organismo público autónomo, los cuales derivaron varios años después en la Recomendación 14/2008 a la Secretaría de Salud y en la Recomendación 23/2009 a la Secretaría de Seguridad Pública y las delegaciones Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero por la violación sistemática a los derechos humanos de las poblaciones callejeras.

Las poblaciones callejeras y su derecho a la ciudad


 Las organizaciones sociales hemos generado las condiciones técnicas y políticas para aprovechar las oportunidades de incidencia que ofrecen las coyunturas políticas. Fue el caso del proceso de construcción del Diagnóstico de Derechos Humanos del Distrito Federal y del Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal (pdhdf), programa al que se incorporó a la población callejera. Esto constituyó un gran logro político para incidir en la agenda del Gobierno del Distrito Federal. Aun cuando están definidas las estrategias y líneas de acción para modificar la acción pública, es evidente que este grupo de población altamente discriminado sigue enfrentando mucha resistencia institucional; sin embargo, se han abierto canales de diálogo con diversas dependencias públicas, las que ahora buscan otras maneras de atender –con dificultades presupuestales– a la población callejera.


Aproximarse al fenómeno social callejero a partir del derecho a la no discriminación de las poblaciones callejeras problematiza las viejas miradas y demanda el reconocimiento de este grupo social como ciudadanos en una expresión demográfica emergente, con identidad y cultura propia, que los lleva a concebir la calle como espacio social para la obtención y generación de recursos propios. Pero, sobre todo, hablar de poblaciones callejeras significa abrir el debate público desde la diversidad, para reconocerlos como sujetos de derecho y destacar que la garantía de sus derechos depende de la responsabilidad del Estado mexicano para diseñar políticas públicas dirigidas a este sector de la población.

3. Incidencia de las poblaciones callejeras en la agenda gubernamental

En la figura 3 se muestra la dinámica del proceso de incidencia de las poblaciones callejeras, que parte de la deliberación de temáticas específicas, pasa por los consensos que se traducen en la agenda pública o política, hasta convertirse en una agenda programática y presupuestal del gobierno del Distrito Federal. Es así que desde las organizaciones sociales se asume la tarea de presión social mediante el monitoreo y evaluación de las acciones del gobierno local en torno al cumplimiento de los derechos humanos de las poblaciones callejeras en el marco del pdhdf.


Retos para enfrentar la discriminación contra las poblaciones callejeras

El desafío mayor a favor de los grupos discriminados está en la creación de espacios y mecanismos claros de participación. Aun cuando esto parece un punto de llegada, al mismo tiempo es un camino por recorrer junto con las poblaciones callejeras, que al carecer de interacción con las autoridades enfrentan temores y prejuicios para hacer valer sus derechos. Es central que desde las acciones de las organizaciones sociales y las instituciones públicas se realice un esfuerzo constante y decididamente pedagógico para aprender juntos a comunicarnos. Como diría Paulo Freire, la práctica dialógica que transforma a todas y todos los implicados.


Otro de los retos está en fortalecer las articulaciones entre profesionales, instituciones y organizaciones sociales para crear una renovada práctica social desde el enfoque de derechos humanos, que permita crear una “nueva institucionalidad” basada en prácticas, normativas y perfiles profesionales que respondan a escenarios distintos, donde el Estado es garante de derechos y las poblaciones callejeras son ciudadanos que buscan las justiciabilidad de sus derechos negados y [existen] actores que monitorean, señalan y sugieren alternativas para cumplir con los tratados internacionales en materia de derechos humanos.


¿Lograremos una cultura del respeto y de no discriminación para las poblaciones callejeras? La interrogante es amplia y propicia la ocasión para la especulación o la esperanza, según se decida. Pero si avanzamos en clave propositiva, es central la lucha contra la impunidad ante la violación de los derechos humanos de esta población. Si mostramos avances en este campo, lograremos mejorar la impartición de justicia, ganar la confianza de grupos humanos tan maltratados y fortalecer la institucionalidad de un Estado que asume sus obligaciones jurídicas y políticas contra la exclusión social. Las y los lectores se quedarán con la impresión de una aspiración social; sin embargo, el planteamiento tiene su origen en el carácter obligatorio de la promoción y la protección de los derechos humanos, y sobre las cuales todas y todos los ciudadanos tenemos que asumir nuestra corresponsabilidad a través de la exigibilidad y justiciabilidad de los derechos. Falta mucho por hacer, pero hemos iniciado el camino.



[1] Esta área se denomina actualmente Secretaría para la Promoción de los Derechos Humanos e Incidencia en Políticas públicas.





[1] Ciudad de México: estudio de los niños callejeros. Resumen ejecutivo, México, Comisión para el Estudio de los Niños Callejeros, 1992.




[1] Recomendaría al lector acercarse al documental El árbol olvidado (2009) de Luis Rincón, director que regresa al barrio donde Luis Buñuel filmó en 1950 Los olvidados y encuentra que la realidad de miseria y exclusión social parecen repetirse en nuevos personajes.
[2] Un breve recorrido por el portal electrónico de El Caracol muestra la amplia producción de materiales educativos desde el enfoque de derechos humanos de las poblaciones callejeras, disponible en , página consultada el 16 de marzo de 2012.

3 de mayo de 2012

Revista dfensor abril 2012 "Limpieza social: respuesta falaz ante la crisis social"

Librero dfensor


Título: Chicos de la calle

Reseña: Los llamados chicos de la calle, comprende los aspectos que se relacionan de manera directa o indirecta con cada uno de ellos, como son las condiciones físicas de sus entornos geográficos, de acuerdo con la ubicación de sus respectivos lugares de residencia; la ocupación de sus padres; la situación familiar; el grado de escolaridad del grupo familiar; la expulsión o abandono voluntario del hogar y las situaciones que predominan en las familias; la mendicidad, la prostitución, la drogadicción, la explotación, el sometimiento físico y moral, como también la servidumbre a que son sometidos todos y cada uno de los chicos de la calle.

Bibliografía: Carretero, Andrés. Chicos de la calle, Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 1996.
______________________________________________________________

Título: la violencia llamada "limpieza social"



Reseña: La violencia, llamada "limpieza social", es un fenómeno fundamentalmente urbano y dirigido contra un espectro específico de personas que tiene en común el pertenecer a sectores sociales marginados y asumir comportamientos rechazados y considerados como peligrosos por los agresores. En efecto sus victimas han sido en lo fundamental delincuentes, recicladores, jóvenes y niños de la calle, homosexuales, prostitutas e indigentes, todos ellos caracterizados por sus victimarios como "elementos no aptos para convivir en sociedad"


Bibliografía: Rojas, Carlos. La violencia llamada "limpieza social", Colombia, Cinep, 1994.

__________________________________________________________________________
Título: Llegar a los pobres. Con salud nutrición y servicios de población


Reseña: Este libro está conformado por once estudios de caso que documentan los programas de salud, nutrición y población que se han desempeñado para llegar a los grupos desfavorecidos. Hoy en día, ser pobre significa tener acumuladas las probabilidades en contra a cada paso: mayor probabilidad de enfermar, menor probabilidad de obtener atención, de ser tratados una vez que se busca atención y de no tener capacidad para pagar la medicinas. Una vez más, los pobres pierden. Este importante trabajo ofrece a la comunidad para el desarrollo internacional, medidas prácticas, basadas en la evidencia, que pueden empoderar a los pobres para obtener los servicios de salud que necesitan y para llevar a los países pobres más cerca de lograr sus objetivos de desarrollo.

Bibliografía: Gwatkin, Davidson. Llegar a los pobres. Con salud nutrición y servicios de población, Editorial Mayol, 2006.

__________________________________________________________________________________

Título: Adolecentes trabajadoras en espacios públicos de la ciudad de México: Una etnografía pública



Reseña: Este libro esta documentado por 23  testimonios de adolescentes, quienes desempeñan distintos oficios en diferentes zonas emblemáticas del DF. En él  se muestra como miles de mujeres adolescentes trabajan en diversos espacios públicos de las calles, mercados y  banquetas. En ocasiones es inevitable preguntamos: ¿Qué razones hay para que ellas estén trabajando? ¿Qué pasa con su familia? ¿Qué riesgos enfrentan en su trabajo? ¿Cómo enfrentan la adversidad? ¿Cuáles son sus historias de vida? A través de esta investigación se pueden conocer las respuestas a estas y otras interrogantes.
Bibliografía: Pérez Carreón, Gustavo. Adolescentes trabajadoras en espacios públicos de la ciudad de México: una etnografía urbana, México, Ednica, 2009.


 __________________________________________________________________________________

Título: Jóvenes que viven en la calle


Reseña: Este libro es un acercamiento a las memorias narrativas de la exclusión social en el caso de los jóvenes, quienes  viven en las calles y plazas de la Cuida de México. Esta investigación esclarece los síntomas de devaluación de pertenencia y a la inscripción social.

Bibliografía: Matiowski, Sara. Jóvenes que viven en la calle, México, Siglo XXI, 2010.




___________________________________________________________________________

Título: El que calla otorga


Reseña: Este libro tiene por finalidad informar, llamar la atención sobre los abusos cotidianos que viven los niños y adolescentes en situación de calle, por parte de las autoridades policiales; además es una herramienta para toda aquella persona que trabaja con poblaciones callejeras, a través de la cual se establecen pasos para denunciar violaciones a los derechos humanos. Consta de cuatro secciones: marcos conceptuales, marcos jurídicos y referenciales, manuales operativos y materiales educativos y de apoyo.

Bibliografía: Griesbach, Margarita.  El que calla otorga, México, Ednica, 2000.
______________________________________________________________

Título: Infancia sin amparo

Reseña: En el libro la autora nos describe el ambiente e historias de niñas y niños que han crecido en las calles, así como  la situación que viven quienes han sido canalizados al Consejo Tutelar de menores y la Unidad de Tratamiento para Mujeres Existen organizaciones no gubernamentales que se han preocupado por esta población y organizaron el Primer Encuentro Latinoamericano de Niños de la Calle que se llevó a cabo en Argentina en  1990, con la participación de diecisiete países. En el libro se incluyen las participaciones de Brasil, Guatemala, Argentina y México, se hace una evaluación a trece años de la realización del encuentro a partir de la entrevista a cuatro de los participantes, quienes opinan a partir de los reportes elaborados por las comisiones de trabajo emanadas del encuentro. La importancia radica en conocer las alternativas para esta población que ha sido ignorada y que institucionalmente carece de una atención dirigida.

Bibliografía: Calderón  Gómez, Judith. Infancia sin amparo: la realidad que enfrentan los niños de la calle, México, Grijalbo, 2003.
_____________________________________________________________________









Revista dfensor abril 2012 "Limpieza social: respuesta falaz ante la crisis social"



REFERENCIAS

La ciudad de México: ¿una ciudad incluyente?
Por: Luis Enrique Hernández Aguilar

Fotografía: Nayeli Cruz/El Caracol, A. C.
En el Distrito Federal urge que se reconozca a la ciudadanía callejera desde un planteamiento sociodemográfico que promueva la inclusión social,  todo ello con el fin de promover un cambio estructural de gobierno en esta ciudad, que atienda y promueva los derechos humanos y leyes de protección para las personas que sobreviven en los espacios públicos.

________________________________________________________________________________
Pueblos mágicos y limpieza social

Por: Melel Xojobal, A.C.
 

Fotografía: Edgar Sáenz Lara/cdhdf.

Durante los últimos 15 años las poblaciones indígenas de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, ha vivido un acelerado proceso de urbanización. Tras la pretensión del gobierno de que esta ciudad mantenga el título de Pueblo Mágico se ha implantado una serie de acciones de limpieza social, entre las que destaca la prohibición de la venta de artesanías a los comerciantes ambulantes. Una de las consecuencias de esta situación es el incremento de la migración interna hacia el norte del país y Estados Unidos.
________________________________________________________________________________

Poblaciones callejeras y políticas de retiro forzado
Por: Arturo Narváez Aguilera


Fotografía: Olivia Vivanco Torres.

 La niñez trabajadora en situación de calle es uno de los grupos sociales que a lo largo de los años ha vivido en condiciones extremas de pobreza y profunda exclusión social, enfrentándose a retiros forzados por parte de las autoridades. Para cambiar esta situación es necesario que se reconozca a esta población como sujetos de derechos, quienes  requieren de un marco legal en el que se establezcan las obligaciones por parte del  Estado para mejorar las condiciones de vida para este sector.
________________________________________________________________________________
Megaeventos en Brasil amenazan los derechos humanos y promueven la “limpieza social” y "las campañas para el orden"
Por: Jerson Oliveira


Fotografía: Nayeli Cruz/ El Caracol, A. C.
 En los próximos años Brasil será sede de los Juegos Olímpicos, la Copa Confederaciones y la Copa del Mundo de Fútbol. Es sabido que el deporte es la pasión que está en el alma de los brasileños, pero mientras algunos festejan otro sector de la población considerado por el Estado como “indeseable” teme por su seguridad, porque bajo el argumento de preparar el escenario deportivo las autoridades están desalojando a personas adictas a las drogas, indigentes, ancianas, sexo servidoras y poblaciones callejeras de sus comunidades y de los espacios públicos.


________________________________________________________________________________

Niños y niñas que viven y trabajan en la calle: de la pobreza a la limpieza social. Algunos hallazgos del estudio de la OACNUDH de 2012

Por: Gerardo Sauri Suárez


Fotografía: Heidi Sandoval/El Caracol, A. C.
La calle se ha convertido en un punto central en donde las niñas y niños que la habitan se ven privados de muchos de sus derechos. Las múltiples violaciones sufridas desde sus primeros años de vida pasan de la angustia psicológica al trauma profundo. Las historias de vida de las y los niños que viven en  la calle  han estado  construidas bajo un ambiente de violencia (tortura, tratos inhumanos o degradantes y castigos). Para apoyarles en el disfrute de sus derechos se recomienda invertir en el fortalecimiento de las conexiones de estos niños y niñas con su familia, su comunidad y la sociedad en general.


________________________________________________________________________________

La necesidad de pureza en la limpieza social
Por: Raúl R. Villamil Uriarte



Fotografía: Ghalib Elhateb
Son sucios, huelen feo, se visten con andrajos o cosas raras, tienen tatuajes en el cuerpo, cicatrices en el sexo, taras en su biografía y, por cierto, mal aspecto. ¿Quién en los llamados mercados criminales destapó la cloaca? ¿Por qué si el sistema de desaparición que engendra la limpieza social entierra a sus víctimas en las profundidades de la ignominia  aparecen miles de cadáveres como signos de la devastación de la superficie? No cabe duda de que la limpieza social es el origen del ser en relación con su prójimo y, al mismo tiempo, con su absoluto desconocimiento de su equivalencia e igualdad.


________________________________________________________________________________






















25 de abril de 2012

Revista dfensor abril 2012 "Limpieza social: respuesta falaz ante la crisis social"

EDITORIAL

Fotografía: Ghalib Elhateb.
 Limpieza social: respuesta falaz ante la crisis social

¿Se puede creer que hemos superado la época de los regímenes totalitarios del siglo pasado, si mantenemos actitudes discriminatorias que han convertido nuestros entornos en laboratorios de depuración o “limpieza” social donde se criminaliza y excluye a quienes viven y piensan de forma diferente?

La respuesta es negativa si observamos diversos hechos denigrantes como los desplazamientos y encierros forzados de los que actualmente son víctimas incontables personas que viven y trabajan en las calles de nuestro país para “limpiar” la imagen urbana; los asesinatos masivos dentro de cárceles y centros de rehabilitación de adicciones para “deshacerse” de quienes representan una supuesta amenaza a la población; los linchamientos de quienes son socialmente condenados por delitos; el ocultamiento de personas indígenas en los centros turísticos…
Bajo éstos y otros argumentos falaces de “progreso” y “seguridad”, el Estado victimiza a las poblaciones laceradas por la pobreza y la exclusión al no beneficiarlas con la debida protección y la garantía de los derechos que les permitan un desarrollo completo. Además, vulnera su integridad física, psicológica y emocional por medio de leyes y políticas inmediatistas que, sin llegar a la raíz del problema, acrecientan el círculo vicioso de la discriminación e impiden el restablecimiento de la cohesión social.

Ante este panorama es justo considerar y apoyar las soluciones con enfoque de derechos humanos que implican primeramente el reconocimiento de las poblaciones excluidas como sujetos de derechos; la aplicación de estrategias de gobierno integrales y sustentadas en el principio rector de la no discriminación que sensibilicen a la sociedad en general, a líderes de opinión y a las y los servidores públicos de todos los niveles para dar un tratamiento adecuado a este fenómeno social y así superar las falsas creencias y estereotipos negativos que justifican la discriminación, la violencia y las acciones de limpieza social.
Tras los casos documentados de desplazamientos y encierros forzados de poblaciones callejeras en la ciudad de México que han motivado la emisión de dos recomendaciones por parte de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf), y que sólo han sido parcialmente aceptadas, es urgente ofrecer a este grupo estrategias de desincorporación gradual de la calle y de acceso voluntario a espacios donde se respeten sus derechos humanos, lo cual apoyaría a su proceso de inclusión social.
Erradicar los actos de limpieza social implica avanzar en la consolidación de un sistema de seguridad ciudadana que evite el desborde de la violencia selectiva o fincada en atributos de las personas determinados por la condición social, preferencia sexual, edad, género, oficio, etc. No es posible permitir que la exclusión social siga legitimando los abusos y arbitrariedades que cometen las autoridades capitalinas.
______________________________________________________________________________________________

OPINIÓN Y DEBATE
Limpieza social y paramilitarismo: fractura del Estado de derecho 

Fotografía: Joaquín J. Abdiel/cdhdf.
Por: Juan Cajas 
La limpieza social se ha convertido en un recurso criminal, intimidatorio y de alto riesgo en el actual contexto de violencia generada por el combate a la delincuencia en México. Grupos paramilitares que son por definición escuadrones de limpieza social tienen el objetivo de eliminar delincuentes y luego amplían su campo de operaciones hacia un abanico de sectores estigmatizados socialmente como peligrosos. Por lo tanto, deshacerse de la basura social es, qué duda cabe, una pretensión utópica y de clase, porque en realidad  solo supone el agotamiento del Estado de derecho. 
_____________________________________________________________________________________________________

Limpieza social y derechos de las personas vinculadas a la vida en espacios públicos
Por: Rocío G. Morales Salazar

 Fotografía: Carlos Bambu/El Caracol, A. C.
La existencia de personas vinculadas a la calle tiene un carácter estructural, originado por la exclusión social que viven amplios sectores de la población sin la garantía de sus derechos. En respuesta el gobierno de la Ciudad de México implementa una estrategia de limpieza social contra este y otros sectores en situación de vulnerabilidad, sin prevenir la salida de más personas a la calle ni favorecer la reinserción de quienes ya sobreviven ahí. Por el contrario, promueven y operan acciones aisladas que se centran en la asistencia social o que favorecen su retiro, incluso a través de acciones violentas que se justifican bajo el proyecto urbano de una ciudad bonita.
Seguir leyendo pp. 13

_______________________________________________________________________________
Despoblando el espacio público: operaciones de limpieza social

Por: Norma del Río
 Fotografía: Nadia Balderas/El Caracol, A. C.
El encierro ha sido uno de los dispositivos sociales utilizados históricamente para reproducir y mantener sin conflicto las enormes desigualdades sociales, restringiendo el acceso a servicios y a la libertad de tránsito en el espacio público con el fin de separar a los pobres de la sociedad “decente”. En consecuencia la defensa de la autonomía individual viene minando la cohesión social y el sentido de compromiso y reciprocidad en torno a temas, acciones, reflexiones o intereses compartidos y conduce a la construcción de ciudadanías de baja intensidad, donde la participación y la organización colectiva son menospreciadas.

Seguir leyendo pp. 20
_______________________________________________________________________________